Coney Island

Coney Island ya no es una isla separada del continente pero lo fue; aquí había un pequeño riachuelo que quiso ser una vía navegable.

Durante el siglo XX se intentó su dragado y ensanche, pero más adelante la ría fue rellenada para construir la carretera de circunvalación de la ciudad de Nueva York. Aunque hay varias teorías acerca de su nombre, una de las más aceptadas es que proviene del holandés Conyne Eylandt o Konijin Eiland, la Isla del Rey o Isla Real.

En realidad Coney Island se destaca por su gran playa y en el siglo XIX era el balneario de moda para los habitantes del centro de Nueva York; sin embargo empezó a ser considerada un lugar de mala fama. A pesar de que se construyeron grandes hoteles de lujo, impactantes obras de arquitectura, puentes, extensiones ferroviarias, trenes elevados y parques de diversiones, la afluencia de visitantes comenzó a decaer y entró en declive después de la Segunda Guerra Mundial.

Actualmente Coney Island es considerada un destino cultural y de entretenimiento y cosas divertidas para ver y hacer durante todo el año para toda la familia, con un sinfín de atracciones turísticas como el nuevo Luna Park, un parque con 19 puestos diferentes, la Wonder Wheel , el familiar Acuario de Nueva York , los famosos “perritos calientes” de Nathan, el estadio de los Ciclones de Brooklyn.

También está su siempre popular playa y paseo marítimo, ideal para visitar entre junio y septiembre, con casi 3 kilómetros de playas de arena e interesantes oportunidades de recreación. Aquí se realizan los famosos Seaside Summer Concerts, los conciertos de verano de la playa, más precisamente en el Levy Asser Park; se recomienda traer sus propias sillas, y la cuota de intriga está dada por los cambios sin previo aviso de intérpretes o ejecutantes.

Si quieren saberlo todo acerca de la historia de Coney Island, lo mejor es visitar su Museo, que se encuentra en el 1208 Surf Avenue. Está abierto los sábados y domingos de todo el año de 9 a 17 hs y el valor de la entrada es casi simbólico. Funciona en el segundo piso de un edificio histórico, está lleno de recuerdos, antigüedades y reliquias y ofrece magníficas vistas de la Wonder Wheel y la montaña rusa Cyclone.

Es muy fácil llegar a Coney Island a pie, en bicicleta o con el transporte público, y también en su propio automóvil. Por ejemplo pueden tomar el metro hacia la estación Stillwell Avenue, o los autobuses desde Brooklyn o Manhanttan. Si llegan en su propio automóvil, además de los lugares permitidos en la calle encontrarán otros sitios como el Parque MCU.

Eso si, si quieres poder reservar vuelos económicos a Nueva York, lo más adaptados posible a tu bolsillo, planifica tu viaje con tiempo para los meses recomendados (recuerda que hablamos de entre junio y septiembre).

Foto: vía WikiCommons

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